Jesús afirma mi valor infinito como hijo de Dios.
En Jeremías 1:5 encontramos una extraña declaración. Uno casi diría que Dios no sabía mucho de biología humana. ¿Pero qué es lo que le decía a Jeremías? Le quería asegurar que su llamamiento a ser profeta no era una ocurrencia divina del momento, sino que era parte del plan de Dios desde la eternidad. Y significa que cada uno de nosotros es parte del plan divino, y como tal enteramente único e irremplazable. Algunos de nosotros podríamos parecer meros accidentes, pero no los somos para Dios. Nadie, ni siquiera mi hermano gemelo puede amar a Dios exactamente del mismo modo en que yo puedo amarlo. Cada uno de nosotros es original y único, no una copia al carbón. El día de mi cumpleaños mi esposa me regaló una tarjetita de Darby y Joan. En la parte exterior decía: “Tenemos una relación única y hermosa”; y en el interior añadía “Yo soy hermosa y tú eres único”. ¿Han visto una orquesta sinfónica? Todos están engalanados y hermosos, con sus magníficos instrumentos, cellos, violines, etc. A veces, engalanado como los demás, hay un hombre en el fondo con un triángulo. De vez en cuando el director lo señala y él toca un “ting”. Parece insignificante, pero en la concepción del compositor se perdería algo irremplazable para la belleza total de la sinfonía si no sonara ese “ting”. En la alabanza que asciende hasta el trono de Dios, se perdería algo totalmente irremplazable si tu manera única de amar a Dios. Cada uno de nosotros, dijo Jesús, tiene un valor único e inestimable. Por eso mientras caminaba hacia la casa de Jairo para ver a la hija agonizante, Jesús necesariamente se detuvo para atender a una mujer con hemorragia, o en medio de la multitud se dirigió a una persona en particular como zaqueo. Saben, cada uno de nosotros es un templo, un tabernáculo, un santuario del Espíritu Santo de Dios. Sí, eres un portador de Dios. Dios habita en tí y en mí, por eso es una blasfemia tratar a los hijos de Dios como si fueran cosas, arrancarlos de sus hogares y arrojarlos en desolados campamentos de reubicación. Jesús dice que cuando hacemos algo a quienes él llamó su hermanos más pequeños, a él lo hacemos. mi valor es intrínseco, es parte de mi constitución como ser humano creado a la imagen de Dios. Yo soy un virrey de Dios, ustedes son virreyes de Dios. Magtig, si sólo pudiéramos creer lo que somos, nos comportaríamos en manera muy distinta a la habitual. Quienes sufren la injusticia y la opresión no tendrán que sufrir la mentalidad de esclavos, que se desprecian a sí mismos y andan pidiendo disculpas por estar vivos. Sabrían que son importantes para Dios y que nada que alguien les haga puede alterar ese hecho fundamental. y los privilegiados también se darían cuenta que ellos también importan. Tienen un valor intrínseco e inalienable, y no necesitan acumular posesiones materiales tan obsesivamente para decir “esto es lo que yo valgo”, “esto es lo que yo soy”; ni tendrían que comportarse como matones, una conducta que en realidad es un grito de auxilio, un pedido de reconocimiento. Tendrían que dejar de andar alardeando. Oh Dios, ayúdanos a darnos cuenta que somos importantes, que somos criaturas de tu amor, que nos has elegido en Cristo desde antes de la fundación del mundo. ¡Qué bienaventuranza! ¡Qué éxtasis! Si pudiéramos realmente creerlo el mundo sería revolucionado.

“Esperanza y sufrimiento”, Ed. Nueva Creación. 1988.
─ Desmond Tutú.

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